Copywriting

Copywriting: Qué es, guías y claves esenciales

El uso del copywriting en tus publicaciones o ecommerce, es la herramienta de comunicación más efectiva y poderosa que tienes, literalmente… ¡En tus manos!

El copywriting es tan simple como la utilización de lenguaje publicitario y comercial. Al mismo tiempo, es tan complejo como un tipo de comunicación que persuade e influye en la mente de tus clientes.

Con una guía correcta, podemos hacer textos, descripciones y contenidos que atraigan al público hacia tus productos.

El copywriting va mucho más allá de un estilo de redacción. Es toda una filosofía comunicacional que lidera, condiciona y empodera a tus clientes hacia un objetivo principal: Aumentar tus ventas.

Dominar las técnicas más efectivas de escritura, requiere de práctica, estudio y esfuerzo. Sin embargo, con estos sencillos consejos, podrás dominar el arte y hacer que tus publicaciones se diferencien de la competencia.

Consejos de copywriting para tus publicaciones

Con estos simples pero poderosos consejos, tus publicaciones podrán alcanzar de manera más efectiva los objetivos planteados. Requieren de un pequeño cambio en el enfoque y la aproximación hacia el mensaje y la forma de comunicarte con tus clientes.

1. Identifica a tu lector

Cuando escribes, debes tener a alguien al otro lado del hilo. Debes escribir para una persona en específico: Tu cliente.

Es por ello, que antes de escribir la primera línea de tus descripciones, debes imaginar y construir a la persona que las leerá.

En marketing, antes de lanzar cualquier campaña, se construye lo que se conoce como un buyer persona, es decir, el receptor de tus mensajes. No basta con decir que tu cliente será hombre o mujer, que será de tal o cual edad. Debes penetrar entre capas y construir una descripción cuantitativa y cualitativa de tu cliente.

Hagamos un pequeño ejercicio de ejemplo. Supongamos que nos dedicamos a la venta de bicicletas y queremos publicar una línea de bicicletas de montaña.

Lo primero que debemos hacer, es tener conocer a nuestro cliente. Veamos:

María García: 24 años, Barcelona.

  • Estudiante, trabaja a media jornada.
  • Tiene unos ingresos medio-bajos y vive bajo un estricto presupuesto
  • Vive sola en un piso pequeño de la ciudad. Soltera, sin hijos.
  • Amante de la aventura, disfruta de la naturaleza y el ejercicio físico.
  • Le gusta mantener su figura y le encanta verse bien en cualquier ocasión.
  • No es ciclista profesional pero disfruta mucho usar la bici en sus ratos libres.
  • Antes de comprar, compara precios y calidades. No es fan de ninguna marca en específico, solo necesita aquellas que le provean precios bajos y altas calidades.

Como vemos, poner una cara y una sólida descripción de nuestro cliente, nos ayuda a buscar un lenguaje, un tono y tipos de contenidos, enfocados en atraerla hacia nuestras descripciones.

2. Pensamiento inverso

Una vez que has construido a tu lector, debes sentarte en el ordenador con la mente en el otro lado de la pantalla. Es decir, tomando a María García como nuestro comprador promedio, entonces, debemos escribir directamente en pro de cubrir sus necesidades.

¿Qué busca?, ¿Por qué lo busca?, ¿Cómo lo busca?, ¿Cuando lo hace? Y ¿Cuáles son las características de lo que busca?. Son solo algunas de las preguntas que debemos responder con nuestras descripciones.

Cuando escribimos respondiendo las preguntas de nuestro lector, podemos crear una conexión más fuerte e íntima.

3. Influencia

La influencia se logra mediante el uso de una serie de técnicas que buscan excitar una zona del cerebro humano que domina el instinto y la emocionalidad.

El cerebro humano, ha evolucionado en miles de años de existencia. Sin embargo, la parte instintiva de la conducta humana, sigue inamovible.

Los instintos de refugio, alimento y protección, son poderosos excitadores del cerebro humano. Su forma de expresión más común son: las emociones.

Aunque pertenecen a un área más evolucionada del cerebro, su desarrollo es aún incontrolable en muy buena parte de su expresión.

Cuando aprendemos a influir sobre las distintas partes del cerebro, buscando disparar los instintos y emociones, el éxito de un contenido, es casi inmediato.

Los 6 disparadores de influencia más directos son:

  1. Reciprocidad
  2. Compromiso
  3. Aprobación social
  4. Afinidad
  5. Autoridad
  6. Escasez

4. Persuasión

Mientras que la influencia busca motivar una reacción instintiva del cerebro, la persuasión busca un vínculo emocional con el cliente.

El QUÉ del mensaje es muy importante, pero el CÓMO lo transmitimos da un peso mayor y que puede llevarnos a motivar la emoción a nuestro favor.

La manera en la que transmitimos una comunicación, una publicación u una simple descripción de un producto, puede marcar una diferencia directa en las ventas.

Varias de las mejores técnicas de persuasión, son:

  1. Cambiar el enfoque del cliente: Hacer que su atención se dirija, justo a donde lo deseemos, restando importancia a los defectos y realzando los beneficios del producto.
  2. Hacer las preguntas correctas: Cuando sabemos preguntar, sabemos dirigir la atención de nuestro receptor hacia el punto que queremos.
  3. Capturar la atención: SEXO, PELIGRO O NOVEDAD, son unos de los mejores captadores de atención de la naturaleza humana.
  4. Sostener la atención: La atención de un cliente, se puede perder a una velocidad más rápida de la que conseguimos. Así que debemos procurar que se mantenga lo suficiente para conocer nuestro producto.
  5. Ser parte de una unidad: Si usamos estadísticas, testimonios y mostramos cómo el producto es compartido y usado por muchas más personas, creamos un sentido de unidad y comunidad.
  6. Conexiones emocionales: Conociendo a nuestro cliente, podemos usar sus anhelos y deseos dentro de nuestras publicaciones. Esto crea una conexión emocional con el producto.

5. ¡NUNCA MIENTAS!

Un cliente puede perdonar que tu producto no sea el mejor, que sus características no sean las idóneas o incluso que su precio sea superior a la competencia.

Sin embargo, lo que sepultará a tu negocio en el cementerio del olvido, será mentir.

Nunca subestimes a tu lector y jamás creas que puedes engañarle. Ni medias verdades o llanas mentiras pasarán desapercibidas.

Recuerda esta máxima del marketing:

Una buena referencia se multiplica por 2 o 3. Una mala: por cientos.

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